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Adriana Hoyos, consultora en Harvard University: “La clave de la riqueza de un país está en la diversificación, no en la especialización”


Publicado: 20/11/19

Adriana Hoyos, consultora en Harvard University, visitó hace unos días la UPSA para hablar de futuro, conocimiento y tecnología. Tras su paso por nuestra Universidad, quedó patente que esos tres aspectos van estrechamente unidos y son determinantes para ayudar al desarrollo económico de un país. En estas líneas no solo nos amplía su visión sobre cada uno de ellos, sino que apuesta por la universidad como el entorno idóneo para crear nuevos métodos de aprendizaje.

1. ¿Qué tienen que hacer los países para aprovechar la tecnología?

Es clave que los países entiendan que la mayor forma de unidad económica y de conocimiento global la conforman las redes tecnológicas. La ‘cercanía’ que generan las nuevas tecnologías -basadas en Internet-, hacen que haya infinidad de posibilidades no solo comerciales y económicas, sino sociales. Todos los estudios serios alrededor del mundo (Banco Mundial, WEF, ONU, Harvard y Oxford, entre otros) indican que el común denominador -en términos de crecimiento económico-, de los países desarrollados es la tecnología. Su aplicación -junto con los clusters de expertos y a través del apoyo de instituciones sólidas-, hace que un país sea más rico y más próspero.

Durante décadas se creyó que aquellos países que contaban con la mayoría de recursos naturales en sus suelos eran los que podrían ser líderes de la economía, pero hoy vemos países como Liberia, que es uno de los países más pobres a pesar de sus grandes minas de diamantes; Venezuela, con las mayores reservas de petróleo del mundo, o Bolivia, con las minas más grandes de litio, que constatan que no es así. En contraposición, tenemos ejemplos como Suiza, Singapur o Alemania, con muy escasos recursos naturales.

2. Entonces, ¿dónde está la clave?

Anteriormente, se creía que la especialización de ciertos productos o los servicios propios de un país era la clave para triunfar en el mercado mundial. El gran misterio sobre cómo crecen las naciones se resuelve con la diversificación de las economías, no con su especialización. La especialización ha de estar en los individuos, no en las sociedades. Los países ricos no se especializan, continuamente se diversifican y agregan tecnología a su producción, por ejemplo, Estados Unidos es el país más diversificado del mundo, seguido por Alemania y Japón. Una sociedad compuesta por muchos individuos especializados en muchas áreas, que se complementan entre sí y se apoyan en las tecnologías de vanguardia, es lo que marca la diferencia entre riqueza y pobreza en un país o región. Por eso hay una mayor tendencia a que la población se mueva a las ciudades. Hoy, más del 55% de los habitantes del planeta viven en núcleos urbanos, pues hay una mayor concentración de know-how, y es donde las redes de conocimiento tienen más probabilidad de expansión y de mejora continua. Es ahí donde se gesta la exponencialidad.

Las sociedades más ricas son aquellas que, además de saber producir lo mismo que todas las demás, son capaces de producir cosas que sólo ellas -y otras pocas sociedades- pueden. Por eso, una de las claves más importantes del desarrollo es el acceso al conocimiento productivo. Y su mayor valor agregado se consigue con la disrupción tecnológica.

3. ¿Cómo influye la tecnología en la economía global?

La tecnología es el motor que mueve no solo la economía, sino casi todos los aspectos de nuestro día a día. Es la mayor fuerza de influencia y de cambio de la sociedad y define, en gran parte, el estado de desarrollo de un país o región. Igualmente, sus aplicaciones y difusión son un indicador bastante preciso de las proyecciones económicas de una sociedad o colectivo.

Desde que hay humanos en la Tierra ha existido la tecnología. No solo los ordenadores, satélites, robots o smartphones son tecnología, también lo fueron el fuego, la palanca, la rueda, la tinta, la imprenta, la máquina de vapor, y así sucesivamente, han marcado hitos en los diferentes momentos de la historia. La tecnología es -y ha sido- el más importante catalizador del cambio. Según el economista Ricardo Hausmann –quien es una eminencia en crecimiento y complejidad económica-, la tecnología contiene tres elementos esenciales: las herramientas, los códigos y los expertos, y las diferentes maneras como se combinan estos tres elementos genera las múltiples invenciones de las que hemos disfrutado a lo largo de la historia.

4. ¿Cómo ve el futuro tecnológico en los próximos 30 años?

¡Absolutamente exponencial! La tecnología esta disrumpiendo todos los aspectos de la vida. Tan solo hace un par de décadas, el computador más poderoso de la tierra tenía menos capacidad (y velocidad) que cualquiera de los smartphones que tenemos actualmente. Vivimos en la época más extraordinaria de la historia y somos testigos del mayor crecimiento en términos de bienestar y prosperidad. Todas las mediciones y estadísticas referentes a la violencia –desde número de muertes en guerras, asesinatos, racismo, xenofobia, violencia de género, hasta bullying en los colegios-, han disminuido de forma contundente. Y aquellas referidas a la prosperidad han crecido de forma exponencial (alfabetismo, esperanza de vida y democracia, entre otros).

Actualmente, de los 193 países que hay en el mundo, 120 son democracias en comparación con sólo 40 que había en 1972. A principios del siglo XX, en ciudades como Nueva York o Londres, solo un 2% de los hogares contaba con agua corriente; la tasa de escolaridad que era del 23%, hoy llega al 86%; la esperanza de vida era de 31 años y hoy es de 71 -bueno, en España, que es el país más longevo del mundo es de 85 años-. Los últimos 100 han representado más progreso que toda la historia de la humanidad junta. Los próximos 30 años representaran avances jamás imaginados en términos de medicina, transporte, conocimiento, comunicación y alimentación, entre otros.

Tecnologías de Inteligencia Artificial como Blockchain, Realidad Virtual y Aumentada, Internet de las Cosas, nano robótica, vehículos autónomos (de tierra y voladores), Deep Learning, holografía, criptomonedas, impresión 3D, biología sintética Neural Networks, órganos artificiales, etc., serán la nueva norma en un par de décadas.

5. ¿Cuál es, según su visión, el avance que más revolucionará en las próximas décadas la vida de las personas?

¡La computación cuántica, sin duda! Estamos estrenando en el mundo la primera demostración enormemente asombrosa que hizo Google hace tan solo unos días, con su Quantum Computer, donde una serie de operaciones computacionales que se realizarían en 10.000 años en un Super Computer, con este se han realizado en 200 segundos. Este suceso es un salto cuántico en la evolución tecnológica, que hace que muchas de las predicciones futuristas que hasta hace poco sonaban a ciencia ficción, puedan ser una realidad más pronto de lo que pensamos, y de forma masiva.

Para el año 2020, se estima que habrá más de 50 mil millones de dispositivos conectados, que generarán más de 600 zettabits de información. Y esa red global de conectividad, no solamente conectará a las personas entre sí, con la información y con la inteligencia artificial, sino que también conectará dispositivos y sensores para ampliar el Internet de las cosas y conformará el Internet de todo, produciendo una explosión de conocimiento, tanto individual como colectivo.

6. ¿Considera que la tecnología contribuirá a aumentar o a reducir la brecha entre países?

Entendiendo la tecnología como una fuerza transversal que transforma las cosas de la escasez a la abundancia, que está impactando a todos los sectores de la economía y llegando masivamente a todos los rincones del planeta, considero que cada vez habrá más bienestar a nivel mundial. En gran parte, gracias a los avances tecnológicos, en el ultimo siglo, la población mundial pasó de vivir 70% bajo el umbral de pobreza extrema a 8% (hoy), y las Naciones Unidas proyectan que estará erradicada para el año 2030. A pesar de que el capitalismo de libre mercado es un sistema con imperfecciones, ha probado ser -de lejos-, el sistema que ha brindado más prosperidad a la humanidad. En mi opinión, mientras los humanos sean humanos, las brechas siempre existirán, y no solo a nivel tecnológico.

7. Usted trabaja como consultora estratégica y Senior Fellow en Harvard University, ¿cómo cree que será la universidad del futuro?

En realidad, la universidad del futuro (como en todas las épocas, desde la fundación de Universidades como la de Salamanca o Bolonia) debe responder a las necesidades de la sociedad del momento. Las universidades no solo son centros de enseñanza, por encima de todo, han de ser núcleos de conocimiento, de investigación y de desarrollo, donde toda su comunidad (educadores y estudiantes) forme una gran red de información y aprendizaje. Esta red, a través de experimentos, aplicaciones, datos e información debe estar orientada a producir avances e invenciones y hacer descubrimientos en beneficio de la humanidad. La universidad del futuro, además de formar individuos, debe ser fuente de creación de nuevos métodos de aprendizaje y -por qué no-, de nuevas tecnologías que marquen la senda del progreso.

8. En el presente contexto de evolución e innovación, ¿qué deberes tienen que acometer las universidades para estar a la altura?

Las universidades deben saber evolucionar con las diferentes generaciones, deben tener una vinculación directa y estrecha con las políticas públicas y deben tener canales permanentes de comunicación e interacción con el sector privado. Solo así pueden tener un ‘mapa’ claro de lo que sucede en una sociedad, y por ende, de responder a sus necesidades o anticiparse a las mismas. Una crítica que hago a la universidad española es la distancia que hay entre ella y las otras instancias de la sociedad. A mi modo de ver, tendría que existir muchísimo más dinamismo entre ellas y que la academia se reconozca como el verdadero ‘influencer’ de una sociedad. 

9. ¿Qué consejo daría a nuestros estudiantes ante los retos que se avecinan?

Que permanezcan con curiosidad. Que siempre tengan presente el impacto que hacen o que quieren hacer de cara al futuro -y me refiero al impacto a todos los niveles-: con sus compañeros y la universidad; con sus familias, amigos y vecinos; con su entorno, con su país y, aún mejor, si tienen la ambición maravillosa de impactar positivamente al mundo con su trabajo. Que siempre estén informados, actualizados y que permanezcan relevantes ante este mundo altamente cambiante. Que sepan que los límites se los pone uno mismo -y que estos solo habitan en su cabeza-. Las posibilidades son infinitas y yacen en el propósito que cada uno se proponga para su vida. Que salgan de su zona de confort, que comparen, que sepan adaptarse y ser flexibles, que aprendan de los mejores, que no vuelvan a ‘inventar la rueda’, que busquen su talento, se vuelvan virtuosos en él y lo complementen con los talentos de otros para generar valor. Así les aseguro que llegaran tan lejos como lo deseen.

10. Un libro
Homo Deus: A brief history of tomorrow, de Yuval Noah Harari.

11. Una película
Avatar

12. Un lugar en el mundo
Mi casa

13. Si no se hubiese dedicado al ámbito de la consultoría, ¿a qué se habría dedicado?
Aunque me fascina lo que hago y siempre he tenido la suerte de trabajar en temas apasionantes, si no fuera economista, me hubiera encantado ser abogada y dedicarme al derecho internacional. Todavía a veces me dan ganas enormes de estudiar Derecho. Tal vez, algún día…
 

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